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Más Que Música, aprender música jugando mientras se estimula el desarrollo cerebral

Extraescolares
07 enero, 2020

Inés estuvo a punto de abandonar sus estudios de piano en varias ocasiones a pesar de lo bien que se le daba porque, como ella misma cuenta, cada año le iban arañando un poco más las ganas. Por eso, desde que empezó ella a impartir clases no dejaba de pensar en que tenía que haber otra forma de transmitir la música. Su inquietud la llevó hasta la metodología de Musicaeduca -creada en los 90 por Eva Alonso en Alcalá de Henares- y sobre ella se sustenta el centro de estudios musicales Más que Música, donde invitan a descubrir la música «de una manera diferente, fresca y exclusiva». La excelencia educativa y el juego se dan la mano en esta academia en la que confían 450 alumnos.

Además de su experiencia como estudiante, la carrera de Magisterio y, sobe todo, el máster de Musicoterapia del Instituto Superior de Estudios Psicológicos le ayudaron a perfilar su idea, aunque cuenta que fue una alumna la que le dio la lección definitiva. «Era una alumna a la que no se le daba nada bien tocar, era arrítmica… y yo me sentía hasta mal porque tenía la sensación de que estaba engañando a su madre, así que un día se lo comenté, pero me dijeron que ya sabían que no era buena y que no se iba a dedicar a ello, pero que era algo que disfrutaba mucho», relata.

Así fue cómo empezó a ver más caminos en la música que el único que estaba acostumbrada a recorrer, el de aquellos que tendrían una carrera musical. Porque -nos explica- está científicamente demostrado que la música tiene enormes beneficios para el cerebro, trabaja un 90% de las áreas, por lo que es una actividad extraescolar estupenda para favorecer el desarrollo cognitivo de los más peques.

Cuando empezó la búsqueda, conoció varios métodos pero se quedó con el de Musicaeduca porque asegura que es un método vivo y que va creciendo también con las aportaciones de todos los que participan en él, algo que para ella era importante pues tenía varias ideas que proponer.

Los peques empiezan desde que son bebés, con un año, con los programas de estimulación Musizón bebé y Musizón 1, a los que acuden con sus padres. Allí juegan, bailan, cantan y les dejan libertad de movimiento para que vayan experimentando. A estos les siguen Musizón 2 y Musizón 3,cuando ya comienzan a ir solos. A partir de tercero de Infantil se abre un abanico de opciones en el que pueden elegir entre Mi teclado, Mi flauta, Mi guitarra, Mi violín y Percubón. Explica Inés que ese posesivo pretende que los niños lo sientan como algo suyo y que no es exactamente una elección del instrumento que van a tocar sino a través del cual quieren iniciarse en la música, siempre siguiendo la línea lúdica. «Sin agobios y viendo qué desarrollo tiene el niño», insiste la directora. «Somos flexibles y pueden ir cambiando de uno a otro hasta que cada uno encuentre su lugar y la forma en la que le gusta trabajar la música», añade. Y así van entrando en el mundo musical a través de la Casita de las Notas, del Señor Do y de muchos otros términos divertidos y asequibles detrás de los que hay un conocimiento.

A Inés le parece muy importante que los niños disfruten de las sesiones y, por eso, cuando le llegan padres o madres preocupados por la evolución de su hijo, ella siempre les aconseja lo mismo: «Que jueguen, que canten, que bailen, que les estimulen… que del resto ya me encargo yo como profesora», asegura. Ella y el resto del equipo, que está formado por un total de 18 docentes

Para enseñar aquí se necesitan tres cosas, fundamentalmente: paciencia, mucho trabajo y que les guste trabajar con niños. La mayoría, además de sus estudios de Música, tiene alguna titulación relacionada con la docencia o la pedagogía. «Aquí los profesores trabajan mucho, no se improvisa, tenemos un proyecto en común y unas clases muy preparadas porque todo lo que se hace tiene un objetivo y sabemos que funciona», argumenta.

Según los alumnos crecen, ellos mismos van decidiendo qué camino seguir, y sus profesores se encargan de orientarles. También ven quiénes pueden dedicarse profesionalmente a la música y les encaminan para ello. En el centro hacen también las pruebas de acceso para el Conservatorio e Inés señala que las dos mejores notas de la última convocatoria fueron precisamente de personas de esta academia.

Habrá otros alumnos que no se dedicarán de manera profesional a esta disciplina, pero su paso por el centro les habrá aportado mucho a su cerebro. «A veces les digo que deberíamos poner ahí fuera un cartel que pusiera gimnasio, porque igual que la gente va para entrenarse, pero no todos acuden a las olimpiadas, aquí se debería ver igual», compara Inés. Además del desarrollo cognitivo, la directora apunta la confianza como otro de los beneficios que se obtienen al trabajar la música. «Esto les sirve luego para otras áreas de su vida», comenta.

Más Que Música está en la calle Martín Sarmiento 19.

La matrícula se mantiene abierta todo el año siempre que los grupos no estén cerrados.

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Este artículo ha sido elaborado con la colaboración de