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Óscar Casado: "Hay muchos más profes de lo que parece que tienen ganas de cambiar"

Entrevistas
25 marzo, 2019
Óscar Casado

Óscar Casado

Dice Óscar Casado que lo de haber sido nombrado Mejor Docente de España allá por 2017 en los premios Educa Abanca es anecdótico. No lo es, sin embargo, su empeño por mejorar la educación que plasmó el pasado año en una tesis doctoral que recibió la calificación sobresaliente cum laude. La investigación analiza cómo debe ser la transición entre las metodologías tradicionales y las activas y pretende ser un bastón para todo aquel que, como él, desea dar el paso. Óscar forma parte del grupo de trabajo Actitudes, formado por profesionales de diferentes etapas y especialidades que trabajan en la mejora de los procesos educativos.Y cada vez son más. Su labor la desarrolla ahora desde el CRA Eria-Jamuz en Jiménez de Jamuz.

¿Siempre habías querido ser profesor o llegas por casualidad a la docencia?

Dicen que la vocación es muy importante, pero en mi caso no es vocacional. Yo estudié Inef y no tuve claro que quería dedicarme a esto hasta que conocí en la Universidad al profesor Ángel Pérez Pueyo, que me decía que yo tenía actitudes para la docencia y vi que era algo que me interesaba y me llenaba. A partir de ahí empecé a colaborar con él y me fui formando en Magisterio en diferentes especialidades pero no fue pronto cuando lo descubrí.

Has trabajado en cole urbano y ahora estás en colegio rural, ¿qué prefieres?

¡Uf!, son tan diferentes… En un contexto rural tienes muchos menos alumnos por aula, lo cual es muy positivo, y es todo muy cercano porque no dejan de ser los niños del pueblo que están todo el día juntos en la calle. Este año tengo nueve niños, comparado con 25 pues son casi clases particulares. Lo que te permite hacer es mucho mayor en el contexto rural pero por otro lado, al ser tan poquitos niños, tienen menos experiencias ya que siempre se relacionan con los mismos. Yo, como profesor, he estado a gusto en los dos.

¿Cómo surgió el tema de la tesis?

En las formaciones que estamos dando con el grupo Actitudes veía que había mucha inquietud entre los docentes por intentar hacer las cosas bien, pero el problema es que a veces no saben cómo llevar a cabo las recomendaciones. Nos dicen hacia dónde tenemos que ir pero no cómo llegar hasta allí. Muchos profesores quieren iniciar un proceso de cambio porque ven que hay otras formas alternativas a las tradicionales pero no saben cómo dar ese paso y lo intentan, pero fracasan, así que se quedan con la seguridad, con lo que han hecho toda la vida. Lo que yo pretendía con la tesis es ayudar a esos profesores planteando una base sólida sobre la que asentar ese cambio, pero además una base científica. La educación también vive modas en cuanto a lo que es innovador, pero lo que yo me pregunto en la tesis es sobre si los diferentes métodos realmente funcionan. ¿Hay investigaciones que aporten evidencias científicas que demuestren que esta forma de llevarlo a la práctica genera resultados? Porque igual estamos saliendo de Guatemala para meternos en Guatepeor… Además, planteo una metodología de transición para pasar de los modelos tradicionales a las metodologías activas sin que sea un cambio demasiado brusco tanto para los profesores como para los alumnos.

En relación a la innovación, ¿hay muchos castillos en el aire?

Estamos ya de vuelta de la innovación, muchas cosas que se estaban calificando como innovación no lo son, son sistemas de trabajo interesantes pero que no aportan nada nuevo y por tanto no son innovación o hay muchas cosas que llaman innovación porque son nuevas pero que tampoco generan aprendizajes diferentes al modelo tradicional. Lo innovador tiene que ser nuevo y generar mejoras , si no cumple esos dos requisitos estamos haciendo castillos en el aire y, aunque de cara a la galería queda muy bonito decir que mi centro es muy innovador, cuando rascamos un poco no hay nada. A mí me ha pasado, planteaba ciertas cosas y luego pensaba: ¿realmente hay algo detrás de todo esto? Si es solo envoltorio no me compensa.

 

«Confiamos poco en los niños pero porque no conocemos el potencial que tienen»

 

En la tesis, hablas de la importancia de la autonomía de los niños, algo que tú has puesto en práctica en tu clase. ¿Confiamos poco en los niños?

Confiamos poquísimo pero porque no conocemos el potencial que realmente tienen. Nos sorprendemos cuando les vemos a hacer cosas, los padres alucinan de que los niños lleguen a casa y se pongan a trabajar y también algunos profesores se sorprenden, pero en el momento en el que tú organizas un sistema de trabajo en el que el niño puede participar y tomar decisiones, de repente se descubre eso, que igual no estábamos aprovechando todo su potencial.

Has sido padre hace poco, ¿crees que todo esto te ayudará en la paternidad?

Entiendo que sí, espero que no se cumpla el refrán de en casa del herrero, cuchillo de palo. De todos modos no hay que confundir la autonomía con que el niño vaya solo o que vayan a clase y se diviertan. Muy al contrario, para que el niño tenga autonomía es importantísima la autoridad. Hasta que no entendamos eso igual no conseguimos desarrollar la autonomía de los niños. No lo digo yo, lo dicen todos los pedagogos que han hablado de autonomía (Giner de los Ríos, Montessori…), los niños tienen necesidad de que una autoridad le vaya guiando y vaya marcando unos límites dentro de los que el niño puede tomar decisiones. Los límites son muy importantes.

Dices que padres y profesores se sorprenden, a veces, de lo que logran los niños. Y los alumnos, ¿se sorprenden también?

En el tema de los deberes yo les digo que no les pongo pero que eso no significa que no haya deberes. Ellos organizan su trabajo y, dependiendo de lo que hagan en clase, tendrán que hacer o no en casa. Entonces, de repente, ven que eso depende de ellos, pero no se sorprenden; me sorprendo más yo cuando pasa el tiempo y alguno me dice: ¿puedo planificarme para hacer deberes en casa y así voy más relajado en clase? Cuando les damos la oportunidad de participar lo que hacen es agradecerlo mucho a nivel motivacional. Está demostrado que cuando tienen la posibilidad de tomar decisiones sobre su propio proceso de aprendizaje, su nivel de compromiso se incrementa.

Cuando has recibido premios, como el que te concedieron al mejor profesor de Primaria, ¿no te impone?

Yo siempre he dicho que no deja de ser un premio muy subjetivo. No me considero el mejor profesor de Primaria, es algo anecdótico. Lo que sí me alegra es que me lo dieron gracias a los niños y sus familias del colegio Ponce, son ellos los que mejor pueden valorar mi trabajo porque lo reciben a diario. En ese momento coincidió que fui yo pero eso no significa que sea el mejor, hay otros profesores que hacen cosas espectaculares pero que no les nominaron porque no dieron con el premio.

Ahora que hablas de los padres, ¿cómo nos ves?

Yo estoy muy contento, siempre que he necesitado contar con un padre ha estado ahí. Es verdad que muchas veces tienden a sobreproteger a los niños y ya se está comprobando que ese tipo de comportamientos, lejos de ayudarles, les perjudican. Yo cuando llego nuevo a un cole lo primero que hago es explicarles lo que quiero hacer para que trabajen en la misma línea en casa. Que no llegue un niño a cuarto de Primaria sin atarse los cordones o que no colabore en casa. La mayoría, cuando les explicas las cosas, tiende a colaborar porque ven que es algo que les va a favorecer.

Comentas que el grupo Actitudes ha ido creciendo, ¿se nota en general más interés entre los profesores?

Sí, porque hay muchos más profes de lo que parece que tienen ganas de cambiar, de iniciar procesos de mejora e innovación en los centros. La gente quiere hacerlo bien, muchas veces se trata injustamente a los profes de que no quieren cambiar pero a veces es que no saben cómo hacerlo. Si tú a un profesor le das unas líneas  le explicas que de esta manera se están consiguiendo determinados resultados positivos… no conozco a ninguno que diga que no.

¿Y qué margen de maniobra tenéis dentro del sistema?

Llevamos reclamando mucho tiempo a la administración que tienen que darnos un poco más de cancha, apoyar más el tema de la formación porque está muy en boga, pero hay que facilitarlo, potenciarlo mediante puntos o promoción interna. Otra cosa que es interesante es ver cómo trabajan otros docentes, que haya agentes de innovación que puedan acompañar esos procesos de cambio porque a veces, por muy buena que sea la formación en cursos, cuando el profesor llega a clase y trata de aplicar lo aprendido, está perdido y ya no tiene a quién preguntar.