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Nadia Teixeira (Casa Botines): "Gaudí tenía un profundo respeto hacia la infancia"

Campamentos
01 junio, 2026

Nadia Teixeiro lleva muchos años aprendiendo y disfrutando de la mirada de los más peques hacia el arte. En el Museo Casa Botines Gaudí, como responsable del Departamento de Educación, acompaña a escolares en sus visitas, guía talleres y ofrece recursos para que las familias expriman al máximo este espacio cultural. Su objetivo es facilitar el aprendizaje y que esta parte de la sociedad contribuya a que el museo crezca cada día.

Acaban de presentar los talleres infantiles para este verano en los que niños y niñas de 5 a 12 años profundizarán en la figura de Antoni Gaudí a través de distintas exposiciones, reflexionarán sobre temas diversos y realizarán actividades prácticas. Todo esto en un lugar privilegiado como es Casa Botines, donde Nadia asegura que disfruta doblemente porque, además del museo que hay dentro, el propio edificio ya es una obra de arte.

Charlamos con ella sobre los talleres que ofrecerán durante el mes de julio.

¿Por qué crees que es importante que los niños visiten museos desde que son pequeños?

Me parece fundamental que los visiten y los entiendan como espacios para el aprendizaje. Esa es la función que tenemos en los departamentos educativos, mediar entre la comunidad y el museo, que los museos no sean únicamente contenedores o espacios donde conservar obras sino espacios con vida donde se aprende, se juega y se experimenta. Y también es importante que aprendan a estar en un museo. Por otra parte, considero esencial que un niño empiece a valorar su patrimonio. Tenemos la gran suerte de tener dos edificios de Gaudí, uno de los mejores arquitectos del mundo, en la provincia de León. Para valorarlo, hay que conocerlo.

¿Qué vais a hacer este verano en vuestros talleres infantiles?

Este es un año especial para nosotros porque es año Gaudí, conmemoramos el centenario de su muerte. A finales de junio inauguraremos nuevas exposiciones y en la planta noble habrá una recreación de la casa original de Rogelia Andrés, de 1902. La idea es que en los talleres puedan descubrir y explorar toda esa nueva zona. Lo haremos a través de diferentes dinámicas. Recorreremos el museo, visitaremos las exposiciones, trabajaremos por temáticas y con los distintos objetos. La idea es dialogar de distintos temas y realizar actividades más prácticas y experimentales para acercarnos a la figura de Gaudí.

Cuéntanos un poco más de cada uno de ellos

En todos los talleres partimos de los niños y las niñas, de sus conocimientos y su universo mental para ir acercándonos al de Gaudí. Lo hacemos a partir de todo lo que vamos encontrando en el museo y de actividades manuales, dinámicas grupales y juegos.

En ‘Una casa mi hogar’ reflexionaremos sobre qué hace de una casa un hogar, cómo Gaudí intentaba crear lugares cómodos, saludables, confortables y bellos.

En ‘La ciudad soñada’ vamos a imaginar cuál sería la ciudad ideal, cómo es el lugar en el que vivimos y cuál sería el espacio en el que vivir.

Fragmentos de color. El arte del trencadís’ servirá para profundizar en esta técnica y explorar cómo Gaudí era un arquitecto sostenible que siempre reutilizaba materiales.

Arquitectos de la naturaleza’ es una temática que conecta mucho con el imaginario infantil y que tiene que ver mucho con Gaudí. Los animales llevan muchos años construyendo sus viviendas y mejorándolas, por eso Gaudí imitaba la naturaleza porque consideraba que en ella estaban las formas perfectas.

Por último, con ‘Fanzine modernista’ se adentrarán en el universo de Gaudí a través de la autoedición. Explorarán distintos recursos para crear una publicación que refleje el modernismo.

Entre las enseñanzas que dejó Gaudí, ¿cuáles consideras que son las más importantes para el público infantil?

Una de las más importantes es esa conexión de la arquitectura con la naturaleza. En los últimos tiempos ha habido una pérdida en nuestra conexión con la naturaleza, algo que ahora estamos intentando recuperar porque hemos visto a donde nos ha conducido. Cuando a los niños les explicas que Gaudí realmente entendía que el árbol era su maestro y les enseñas cómo imita su estructura, rápidamente conectan con eso. Y veo fundamental esa capacidad de observación y esa contemplación del mundo natural que tenía el arquitecto.

También me gusta mucho compartir con ellos el profundo respeto que Gaudí tenía hacia la infancia. Proyectó varias escuelas, unas en la Sagrada Familia, y diseñó los espacios para su aprendizaje. Cuando estalló la Primera Guerra Mundial y apenas había donaciones para la Sagrada Familia, se alejó mucho de los intelectuales y dedicó la mayor parte de su tiempo a hacer visitas guiadas a los niños de las escuelas con esa idea en mente de que ellos eran las generaciones futuras y que tenía que buscar esa conexión con ellos para que un día se terminara la Sagrada Familia.

Es una figura que les llega mucho. Solo hay que comprobar el asombro que consigue provocar en ellos. Yo lo veo en las visitas cuando, por ejemplo, entran en el torreón.

¿Por qué crees que es importante fomentar la creatividad y cómo lo trabajáis desde el departamento educativo?

Para empezar, tenemos que entendernos a los seres humanos como seres creativos. Sin creatividad no sabemos proyectar nuestras ideas. La creatividad nos ayuda a seguir avanzando, a seguir transformando, revolucionando lo que ya existe. Para ser creativos es muy importante el ambiente, estar en un lugar en el que podamos expresarnos libremente y desarrollarnos en espacios seguros en los que aprender. Es muy necesario probar, experimentar, fallar y no tener miedo a equivocarnos porque si no, no aprendemos.

En los talleres permitimos todo esto y, además, me parece muy importante generar propuestas abiertas que no buscan un resultado determinado sino que la clave está en confiar en el proceso para que puedan probar y disfrutar de la experiencia.

¿Por qué es Casa Botines un museo adecuado para visitar en familia?

Nos hace falta pasar más tiempo con nuestros hijos y los museos son espacios en los que podemos disfrutar de muy buenos momentos aprendiendo y experimentando juntos. Compartir esa mirada con los niños y descubrir algo juntos es fantástico.

¿Qué aprendes tú de los niños y las niñas que acuden al museo?

Realmente, yo he aprendido a mirar el arte gracias a ellos. La capacidad que tienen de mirar el arte contemporáneo es asombrosa porque realmente lo entienden. Su mirada tan abierta, sin prejuicios, sus interpretaciones -que a mí nunca se me habrían ocurrido-, su imaginación desbordante… Me enseñan muchísimo y, cuando se lo digo, se sorprenden. Eso también les hace sentir importantes, saber que sus opiniones valen mucho y que sus interpretaciones también suman a las narrativas de la casa de Gaudí, que los niños y las niñas también construyen el museo.